HERMÈS, EL RELATO DE UN VIAJE.
Posted on | mayo 6, 2010 | No Comments
La historia de Hermès es el relato de un viaje que Thierry Hermès, protestante de origen alemán, inició en 1837 al abrir en París una tienda-taller dedicada a la creación y venta de exclusivos arneses y guarniciones para caballos al por mayor. Su objetivo, desde el principio, fue practicar la excelencia, y es así como su talento se vio recompensado con una clientela aristocrática y reconocido públicamente en la Exposición Universal de París de 1855 y, más tarde, en la de 1867. Antes de acabar el siglo, Hermès vendía también a particulares y se había convertido en la proveedora de todas las casas reales europeas.
Con el siglo XX los medios de transporte accedieron al motor, y el viaje de Hermès prosiguió en automóvil. Fue el nieto del fundador, Émile-Maurice Hermès, quién tuvo la idea de aplicar la misma técnica de coser la piel utilizada hasta entonces para los complementos del caballo -hilo de lino y costuras piqué séllier- para realizar accesorios de viaje y marroquinería para la nueva clase social consolidada, la burguesía de los años Veinte. Así continuó su viaje hacia la modernidad, y en 1922 vio la luz el primer bolso de cuero, el Sac à Dépèches, concebido para Julie, la mujer de Émile, e inspirado en unas alforjas, que pasaría a la posteridad rebautizado como Kelly en 1956, en honor de la princesa Grace de Mónaco.
Los años Treinta, época dorada para los viajes, fueron años de esplendor para Hermès, que creó algunos de sus iconos, como el cinturón con la hebilla en H, inspirado un collar de perro; o el Carré, el pañuelo de seda estampada rematado a mano, en un principio concebido como complemento masculino.
Fue después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la marca adquirió la imagen que hoy tenemos de ella, adoptando como logotipo la calesa de 4 ruedas tirada por un caballo y el color naranja para su packaging, haciendo así honor a sus orígenes, ya que el universo del caballo y el concepto de viaje han sido los motores de su imaginario desde el principio.
En los años Cincuenta, Robert Dumas-Hermès, hijastro de Émile, se hizo cargo de la empresa, hasta que en 1978 lo sustituyó su hijo, Jean-Louis Dumas-Hermès, recientemente desaparecido, artífice de la renovación de la marca en un momento de crisis y responsable, en 1984, de otro de sus iconos, el Birkin, concebido para la cantante Jane Birkin, que necesitaba un bolso para el fin de semana que fuese femenino, cómodo, y que tuviera suficiente capacidad para poner todas sus cosas.
Dumas prosiguió el viaje de la marca internacionalizándola, pero controlando la distribución y sin licenciar sus productos. Todo viaje requiere su tiempo, y Hermès nos lo cuenta así cuando habla de sus creaciones artesanales, realizadas gracias al excelente savoir-faire de sus artesanos, que utilizan 16 tipos del mejor cuero -excluido el de caballo-, aplicando a cada uno de ellos un procedimiento particular, ya que cada pieza es realizada por un solo artesano. Después, será el tiempo y el uso quienes acaben de ennoblecer sus piezas, hechas para trascender.
De esta manera, gracias al relato de un viaje realizado desde la coherencia de su identidad y de su imaginario, Hermès se ha convertido en una de las marcas más emblemáticas del mundo del lujo y también de un todo un país.
Comments
Leave a Reply