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	<description>moda, marca y management</description>
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		<title>MODA ESPAÑOLA: ¡CUÉNTAME UN CUENTO, POR FAVOR!</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Apr 2012 09:24:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hablar de marcas de moda españolas y branding es delicado. Más que nada que hasta hoy son dos conceptos que no se relacionan demasiado. Por ello me dispongo a reflexionar sobre algunas cuestiones de branding que considero fundamentales ahora que, por lo visto, al grito de ¡Internacionalización! a muchas marcas de moda -las que todavía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/04/Captura-de-pantalla-2012-04-24-a-las-11.11.21.png"><img class="alignleft size-medium wp-image-1005" title="Captura de pantalla 2012-04-24 a las 11.11.21" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/04/Captura-de-pantalla-2012-04-24-a-las-11.11.21-300x134.png" alt="" width="300" height="134" /></a>Hablar de marcas de moda españolas y branding es delicado. Más que nada que hasta hoy son dos conceptos que no se relacionan demasiado. Por ello me dispongo a reflexionar sobre algunas cuestiones de branding que considero fundamentales ahora que, por lo visto, al grito de ¡Internacionalización! a muchas marcas de moda -las que todavía pueden- les ha entrado una repentina necesidad de salir fuera a vender.</p>
<p>El concepto-marca “moda española” no ha cuajado en nuestro país con todos los millones de subvenciones que se le han dedicado. No vende. Así que ¿cómo pretendemos que venda fuera? No hemos sido capaces de crear una imagen corporativa de las marcas de moda española (a diferencia de la francesa, italiana, belga, inglesa y norteamericana), y tampoco de imponer una como representante de dicha moda.</p>
<p>Por no hablar del lujo. Parece que el concepto nos gusta mucho, pero no lo consumimos ni por asomo. En España, Inditex es el rey. Loewe, que es una marca española, de origen alemán, desde hace tiempo ha sido descastada aposta por el LVMH -nada más hay que ver su trayectoria-, por mucho que ahora se empeñen en arreglar le mal camino con sus jornadas de puertas abiertas y su homenaje a los artesanos. Una vez más, vamos tarde.</p>
<p>Empecemos desde el principio: ¿qué es una marca? Dejando de lado el consabido marketing, “<em>una marca es una huella</em>”, como afirma la experta consultora internacional Marie-Claude Sicard, autora de <em>Identité de marque</em>. Una marca nos <em>marca</em>, nos deja un recuerdo (positivo, más vale) vinculante y afectivo, grabado a fuego (de ahí la palabra ‘branding’) en nuestra memoria. Es una impronta, y sin ella no hay marca.</p>
<p>Facturar no es sinónimo de marca. Vender es el primer objetivo de una empresa, pero no confundamos vender con crear marca, que son cosas muy diferentes y, por cierto, nada incompatibles. Conozco compañías que son verdaderas marcas, y otras que lo único que hacen es vender producto, como la mayoría de moda española.</p>
<p>Tal vez se hinchen a vender, pero a largo plazo, cuando hayan quemado todos sus mercados, dejarán de hacerlo, porque hoy los clientes buscan algo más que productos. De hecho, si se han internacionalizado, no es porque hayan copado nuestro mercado, sino porque aquí no venden lo suficiente, así que lo intentan fuera. Hablo de Custo y de Adolfo Domínguez, por poner ejemplos.</p>
<p>Bien, si llegado a este punto están ustedes de acuerdo conmigo y comprenden el calado del discurso, sigan leyendo. Si no, por favor, no pierdan el tiempo y pasen a otro asunto. Y gracias por llegar hasta aquí.</p>
<p>Así, liberada de los Directores Generales de herencia “yo-ya-sé-qué-hacer-con-mi-empresa”, o de aquellos que se guían por un marketing de toda la vida, obsoleto ya, puedo seguir con mis reflexiones de consultora apostólica de una nueva (aquí, claro, porque fuera de nuestras fronteras está más que probada) manera de entender el branding, más pluridisciplinar y destinada a crear afección por las marcas.</p>
<p>Para que una marca deje esa huella deseada, ha de tener una identidad afirmada. Si la identidad de una persona es “<em>el conjunto de rasgos propios de un individuo que lo caracteriza; y la conciencia que tiene de ser ella misma y distinta a las demás</em>”, en términos de branding consiste en los ítems vinculados al nombre y al símbolo de la marca, basados en unos determinados valores, dotándola de un significado poderoso.</p>
<p>La identidad de marca cala en todo, desde los elementos más pequeños de la marca (papel de carta, aspecto de la recepcionista, hilo musical del teléfono en espera, etc) hasta en sus valores intangibles (imaginario, mitos, arquetipos, storytelling), con el objetivo de hacerla coherente en todas sus manifestaciones.</p>
<p>Por supuesto, la identidad de una marca es dinámica, ya que debe conectar con sus públicos en todo momento, bajo el riesgo si no de quedar trasnochada; y es propiedad tanto de la empresa como de sus consumidores (algo que muchos ignoran), quienes, si no ven claro el mensaje de la marca, lo manipulan a su conveniencia. Y, claro, luego pasa que algunas marcas se encuentran con públicos “inesperados” no deseados, que repercuten negativamente en su imagen.</p>
<p>En su vertiente intangible, una marca debe sustentarse sobre un sistema de valores que le proporcione la fuerza simbólica de un código cultural común -lo que le permitirá traspasar muchas fronteras sin problemas-, narrando una historia -el famoso storytelling- que ejerza un poder de proyección e identificación social.</p>
<p>Para ilustrar este punto, ningún ejemplo mejor que <a href="http://sofocomedia.com/blog/?p=815" target="_blank">Ralph Lauren (a quien ya le dediqué un artículo en mi blog ‘La moda pasa, la marca queda’ de este medio)</a>, coherente hasta la médula con un storytelling totalmente falso e inventado que es una maravilla. Lo que, por cierto, ha hecho a Ralph Lauren el diseñador más rico<em> made in USA</em>. En otras palabras: crear marca, si se hace bien, es muy rentable. Y, añado, RL un día fue una empresa pequeña, que tuvo claro lo que quería ser y se dedicó a ser coherente en sus mensajes hasta hoy.</p>
<p>Uno de los primeros problemas que tienen las marcas de moda españolas (mayoritariamente familiares), es que sus Directores Generales (habitualmente de la familia) no se creen (por desinformación o entono, vayan ustedes a saber) que “su” “marca” necesite una identidad, ni un imaginario, ni mucho menos un storytelling, porque lo que importa es vender el producto y lo demás son cuentos…</p>
<p>¿Qué más da que se haya insistido en ello el pasado octubre en el último congreso de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores AECOC, donde se dijo, cito literal: “<em>el storytelling, o explicar historias, multiplica el valor de los productos, pues el consumidor necesita divertirse, emocionarse o asombrarse</em>”?</p>
<p>A este tipo de DG les basta y sobra con un nombre y un logo. ¿Para qué más, si vendiendo producto les va “de maravilla”? Pero es bien sabido que si un producto se vende (porque está de moda) un día, sí o sí, dejará de venderse (porque dejará de estar de moda). Así ha sido y así seguirá siendo. A menos, claro está que seas un clásico mítico, que no es el caso.</p>
<p>Y si un DG no se cree el discurso, no hay nada que hacer, ya que la identidad de marca ha de permeabilizar desde arriba todos los departamentos de una compañía. No es cuestión sólo de Comunicación o de Marketing (como ocurre en Mango y Tous, por citar dos ejemplos de empresas que facturan, pero que no crean marca bajo los parámetros que nos ocupan).</p>
<p>El reto está en crear marcas con significado, es decir, con Brand Meaning, definido por Mark Batey, padre del concepto, como “<em>la suma los elementos fundamentales (conscientes e inconscientes) que componen la representación mental del consumidor</em>”, y que es el mediador entre el producto y la motivación de los consumidores, determinando su conducta&#8230; de compra.</p>
<p>Llegados aquí, es importante recordar que la Neurociencia, que estudia de manera biológica el cerebro para entender los orígenes de nuestros comportamientos, ha detectado que el 95% de las decisiones de compra se procesan en el subconsciente a partir de inputs emocionales. Primero decidimos gracias al deseo, y sólo inmediatamente después, el cerebro racionaliza y dota de una argumentación lógica nuestra decisión. Pagamos por emocionarnos, no porque nos vendan una chaqueta, un bolso o unos zapatos.</p>
<p>En nuestra sociedad de la apariencia, la característica principal de un objeto de moda es que, gracias al marketing y la publicidad, se ha convertido en imagen. Y no pensemos sólo en la publicidad tradicional: vivimos en la era digital. Cada una de estas imágenes está basada en unos mecanismos subconscientes que nos fascinan y persuaden, viviendo gobernados por su intangible poder, capaz de crear vínculos profundos, al relacionar las marcas con historias que conectan directamente con nuestro hemisferio derecho, el emocional.</p>
<p>Consumimos marcas no por sus productos (siempre justificados de forma racional), sino por sus símbolos, y por eso las marcas se han convertido en un lenguaje casi universal. Llevar un Rolex, lucir un Monogram o calzar unas Nike transmiten el mismo mensaje aquí, en Nueva York o en Estocolmo. Cada una de ellas significa acceder a una leyenda y formar parte de un determinado club.</p>
<p>Sigo pensando, y hasta aquí la única marca patria que me encaja es Desigual. Hay un club Desigual, efectivamente, y parece que no les va mal. ¡Felicidades! Y seguro puede irles mejor. Como a Ágatha Ruiz de la Prada. Ella ha creado marca y factura también. Al menos ambas nos cuentan una historia, nos cuentan un cuento. ¡Ole! Ya tenemos dos. Porque si pienso en Pedro del Hierro, Victorio y Lucchino, Roberto Torretta, Bimba y Lola, Pretty Ballerinas, Lupo, Nice Things o Aïta, no veo que <em>cuenten</em> nada, y la lista podría seguir…</p>
<p>Como personas, hoy más que nunca necesitamos que nos cuenten historias, para escapar de este mundo tan tecnificado e incierto. No tengo espacio para explayarme, pero créanme, es así. Lo afirman desde neurocientíficos hasta gurús del branding. Y las marcas son perfectas para ello, por no hablar de que algunas ya se han convertido en religiones (¿Quién no conoce a un apóstol de Apple?) Crear una historia no es difícil, toda marca tiene una, y si no, se inventa. Los beneficios serán muchos y rentables, aunque es obvio que crear marca es una carrera de largo recorrido, de fidelidad y de coherencia, y crear una historia es sólo el principio.</p>
<p>Como escribe Kent Wertime en <em>Buiding Brands &amp; Believers</em>, “<em>Mientras las empresas de principios del siglo XX derivaron su éxito de la organización de la producción -activo tangible-, las empresas del siglo XXI deben encontrar mejores vías para gestionar los activos intangibles de sus marcas. Cada vez más, este tipo de activos será vital para el éxito.</em>”</p>
<p>Así que, por favor, marcas de moda española, contarnos un cuento&#8230; que nos <em>marque</em>.</p>
<p>Nota: Este artículo se publicó originalmente en el primer número de la  revista Modaes.es publicada en enero de 2012, de <a href="http://www.modaes.es/">Modaes</a>, portal de referencia del sector de la moda, en el que Inmaculada Urrea colabora habitualmente.</p>
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		<title>YO CONFIESO: FUI DISEÑADORA DE MODA</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Apr 2012 11:56:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pues sí, así es. Todo el mundo tiene un pasado y el mío incluye haber estudiado diseño allá por los Ochenta, cuando este país era otra cosa en materia de moda, y parecía que algo teníamos que decirle al mundo. Y lo hice en la mejor escuela de Barcelona entonces, porque mis padres, puestos a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/04/Yo-confieso.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-999" title="Yo confieso" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/04/Yo-confieso-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Pues sí, así es. Todo el mundo tiene un pasado y el mío incluye haber estudiado diseño allá por los Ochenta, cuando este país era otra cosa en materia de moda, y parecía que algo teníamos que decirle al mundo.</p>
<p>Y lo hice en la mejor escuela de Barcelona entonces, porque mis padres, puestos a gastar en los estudios de la niña -que además iba a la Universidad-, al menos querían que recibiera la mejor formación en un ámbito tan complicado como el de la moda.</p>
<p>Confieso también que quise montar mi propio chiringuito -no lo llamaré marca- con unas compañeras de escuela. Eso sí, no teníamos ni idea de nada más que no fuera patronar, cortar, coser y cantar, y sudar para que a los proveedores de tejidos les hicieran gracia estas chicas tan monas y nos vendieran un metraje ridículo; y que los talleres no nos pasaran por delante pedidos mucho más rentables; y que la planchadora no metiese la plancha donde no tocaba. ¡Uf! Todavía recuerdo lo mal que lo pasábamos intentando controlar todo el proceso.</p>
<p>La cosa fue bien porque vendíamos a una marca muy <em>fashion</em> entonces del Boulevard Rosa cuando era el centro comercial más <em>in</em> de Barcelona. Pero acabó mal porque no habían papeles firmados, y cuando hay dinero y, además, amistades de por medio, mejor dejarlo todo atado y bien atado.</p>
<p>Después trabajé (cobrando) para un importante diseñador, responsable en buena parte de la modernización del prêt-à-porter español -con desfiles incluidos en la capital-, hasta que aprendí todo lo aprendible con él.</p>
<p>Y entonces tuve que tomar la decisión: ¿me lanzaba al proceloso mar de la moda? Y si lo hacía, ¿de dónde sacaba el dinero para montar mi propio <em>chiringuito</em>? Porque yo soy hija de la clase media… Después de reflexionar sobre el asunto y hacer un examen de ego -¿iba a aportar algo REALMENTE nuevo en algún aspecto? ¿O solamente era una concesión a mi vena creativa tipo “<em>mi estilo es muy guay y voy a triunfar porque yo lo valgo</em>”?-, lo tuve claro: el mundo creativo de la moda no se perdería nada si una servidora renunciaba a ser una de sus estrellas, porque, además, tampoco tenía recursos para brillar. PUNTO.</p>
<p>Pero la moda me apasionaba, así que decidí encarrilar mi talento por otros derroteros relacionados aprovechando mi licenciatura en Historia y mi vena de lectora impenitente. Y aquí estamos. De la historia a la sociología, de ésta a la comunicación y después al branding y la consultoría. Resumiendo: llevo 19 años siendo docente del mundo de la moda, he trabajado en casi todas las de Barcelona (incluso paralelamente) y he dado clases a una media de 150 alumnos por curso. La multiplicación que haga el resto.</p>
<p>He visto formarse a miles de alumnos y nunca los he engañado sobre el mundo que les esperaba allá fuera, y quienes han pasado por mi saben que, independientemente de la asignatura, el primer día con una clase nueva les espeto sin contemplaciones siempre el mismo recibimiento: “<em>Bienvenidos a la moda, bienvenidos a la guerra</em>”. De ahí a explicarles la realidad del mundo <em>fashion</em>, dos horas. Pero no lo hago para desilusionarlos, al contrario. Mi misión es darles armas para esa guerra y concenciarlos de que, en España, está todo por hacer. Y que son ellos quienes deben cambiar el panorama.</p>
<p>Bien, con este aval creo que estoy más que capacitada para hablar de los jóvenes diseñadores de moda que salen de las escuelas queriendo crear su propia marca. Porque, además, muchos de mis alumnos, una vez exalumnos ya, han acudido a Sofoco a pedir consejo para decidir que hacer con sus vidas creativas, y una parte de nuestra consultoría ha sido pura ONG.</p>
<p>Nuestro consejo siempre ha sido el mismo: ¿acabas de salir de la escuela y quieres montar tu marca? Vete antes al extranjero, bien a perfeccionar tus estudios, bien a trabajar con alguien. Al menos 4 años, y luego hablamos. Que el prêt-à-porter es una trampa financiera, que hay que tener recursos, que hay que saber gestionar una empresa y no sólo diseñar colecciones, que el mundo que te enseña la escuela es uno, y el de la moda real, otro… ¿Qué te empeñas en crear tu marca contra viento y marea? Haz un business plan, y luego hablamos.</p>
<p>Los Cardona Bonache también pasaron por Sofoco. Los ayudamos a crear su incipiente identidad como marca porque se empeñaron en crearla a pesar de las adverencias; y se rodearon de profesionales que, amantes del <em>oenegeismo</em>, quisieron apostar por ellos. Pero todos sabían lo que era más que evidente: <em>no money, no way</em>. Y los diseñadores los primeros.</p>
<p>Por mucho Projecte Bressol (caramelo envenenado con business plans deficientes patrocinado por la Generalitat) y mucho premio 080 Barcelona Fashion no iban a ir muy lejos sin un inversor y un buen gestor. No hay que ser la bruja Lola para verlo venir. Sólo aplicar <em>una mica de seny català</em>.</p>
<p>Así les fue la aventura. Y me apena porque al menos ellos eran conscientes de la importancia de crear marca desde el principio, y la cuidaron. Pero el producto -muy bueno en su factura- estaba posicionado muy alto, y, con sus recursos, no pudieron resistir más de cinco colecciones. Una lástima, la crónica de una muerte anunciada más.</p>
<p>Y no es que carecieran de talento. No, qué va, pero no el suficiente. Hoy no basta con tener un buen producto, que se presupone. Pero NO BASTA, sobre todo si, además, ese producto no se diferencia del de su competencia, bien por estilo, distribución o… comunicación. Es decir, si no se crea un marca con identidad desde el principio. Hasta ahí, bien. Los Cardona Bonache cumplieron, y no sirvió.</p>
<p>Este mundo es muy duro, y tener un producto de calidad y crear una marca no es suficiente si no te respalda un buen business plan y… un inversor o dinero, que viene a ser lo mismo. <em>No money, no way</em>. Y con el inversor debe llegar el buen gestor. Es así de simple y así de complicado, porque es el eterno problema de la moda española: el divorcio entre creativos e industriales.</p>
<p>La moda en este país ha sido un negocio para <em>niños bien</em> con dinero, que, a pesar de tenerlo, tampoco han salido demasiado bien parados (Amaya Arzuaga, Carmen March, Joaquín Trias, entre otros). Otros, como DavidDelfín, que encontró el filón en su pareja, muerto el amor, se acabó el negocio… porque muy rentable no era, claro. Otras parejas de la moda también rompieron (Saint Laurent-Bergé, Dolce &amp; Gabbana), pero siguieron con el business, que una cosa no quita la otra si hay rentabilidad de por medio. Me pregunto cuántos planes de negocio de estos creativos resistirían el análisis de un <em>business angel</em>.</p>
<p>Con este panorama y las escuelas de diseño animando a sus alumnos a que vean el desfile como la única herramienta de acceso al mercado, mientras siguen formándolos únicamente para diseñar (salvo honrosas excepciones), el joven creador sale muy mal preparado para el mundo real, sobre todo si no tiene recursos económicos.</p>
<p>Y si además las instituciones públicas maleducan con proyectos concebidos sólo para salvar la cara política del asunto, pero no fomentar la competitividad y la vía de negocio… ¿qué pretendemos? Y hablo tanto de Catalunya como de España. Seguimos viviendo en la luna de Valencia.</p>
<p>Hoy, cuando las jóvenes generaciones tienen a su alcance herramientas impensables tan sólo una década atrás; cuando Internet ofrece un ámbito con infinitas posibilidades; cuando la comunicación está a tan sólo un click; cuando, si quieres, encuentras una buena formación… sigue fallando el entendimiento con la parte más importante, la industria, porque está escarmentada del pasado y, lo más importante, porque los diseñadores no se acercan a ella con una real visión de negocio.</p>
<p>De entrada, gestionar el talento creativo no es tarea fácil, porque un diseñador siempre tiende a carecer de autocrítica frente al mercado, que es el que manda. El ego creativo hizo mucho daño a la industria de la moda en los Ochenta, y ésta todavía está resentida. Y se lo sigue haciendo a multitud de creadores, jóvenes y no tan jóvenes.</p>
<p>Señores, seamos serios y profesionales de una vez. Basta ya de generar falsas expectativas desde las instituciones públicas a las jóvenes generaciones de diseñadores; dejemos de pensar que el talento es sólo saber crear, talento es también cómo saber vender hoy, cuando la moda está saturada; y talento es también saber reconocer este talento que tenemos en cantera, pulirlo y hacerlo rentable. Porque, de otra manera, lo que ocurre es que lo estamos perdiendo (jóvenes que estudian fuera y ya no vuelven) o echando a perder por no acceder a recursos. Conozco más de un caso.</p>
<p>Creo que a la formación lo queda mucho camino por recorrer en el mundo de la moda en este país. Hasta que no tengamos una escuela de referencia a nivel internacional, la cosa está difícil porque hay centros privados que contemplan al alumnado como mero negocio, descuidando la calidad de sus programas y profesores. Así que una escuela pública potente y bien gestionada sería de desear. Pero, políticamente, como eso no es rentable, dudo que la veamos algún día.</p>
<p>Creo que a muchos diseñadores les sobra ego y les falta conocimiento de la realidad del mercado. Si no hay aportación estilística original, debe haber conocimiento exhaustivo del público potencial real, de la competencia, y saber jugar con una identidad propia no prestada. Y saber que, para bien o para mal, un diseñador solo no va a ninguna parte. Es sólo el 50% de una empresa que, sin la otra parte no irá muy lejos.</p>
<p>Y creo que la industria debería saber rescatar el talento existente, que lo hay. Pero tampoco exageremos: no nace un Balenciaga con cada promoción. Y el sector debe ayudarse captando este talento para posicionarse, porque de lo contrario asistiremos -asistimos ya- a la lenta muerte de un ámbito en el que Catalunya fue pionera en este país.</p>
<p>En este momento más que nunca el mundo del diseño de moda necesita de la industria, y la industria necesita del talento joven para renovarse. Pero necesita de marcas con una identidad fuerte, con un producto que responsa a las expectativas del mercado y con ambición internacional. Una labor colectiva: ¿a qué esperamos?</p>
<p style="text-align: right;">Inmaculada Urrea<br />
Contents Manager de Sofoco Media</p>
<p>Nota: Este artículo se publicó originalmente en <a href="http://www.modaes.es/blogs/lamodapasa/yo-confieso-fui-disenadora-de-moda.html">Modaes</a>, portal de referencia del sector de la moda, en el que Inmaculada Urrea colabora habitualmente.</p>
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		<title>ADOLFO DOMÍNGUEZ Y SUS HERMANAS</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Apr 2012 11:47:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde hace unas semanas, la firma -que no marca- Adolfo Domínguez está en el ojo del huracán de la prensa especializada por sus números rojos, pero también por ser uno de los buques de la Armada de la moda española. Partiendo del esclarecedor artículo publicado en este medio titulado ¿Qué le pasa a Adolfo Domínguez?, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/04/Adolfo-Dominguez.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-994" title="Adolfo Dominguez" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/04/Adolfo-Dominguez-300x151.jpg" alt="" width="300" height="151" /></a>Desde hace unas semanas, la firma -que no marca- Adolfo Domínguez está en el ojo del huracán de la prensa especializada por sus números rojos, pero también por ser uno de los buques de la Armada de la moda española.</p>
<p>Partiendo del esclarecedor artículo publicado en este medio titulado <em>¿Qué le pasa a Adolfo Domínguez?</em>, el problema de AD es el de muchas otras empresas de esa desigual Armada -no han sabido convertirse en marcas-, pero con una diferencia: AD lo tuvo todo para convertirse en una verdadera marca y no lo hizo. Una falta que le está costando caro y de la que debería aprender si quiere enmendarse, porque salir a flote será difícil, pero no imposible.</p>
<p>AD fue, en los Ochenta y en este país, una empresa importante. Junto con Antonio Miró (otro cadáver ya enterrado, por desgracia) fueron dos de las firmas renovadoras de la moda española, cuando ésta parecía que tenía algo que decir.</p>
<p>Ambas se hicieron fuertes en la moda masculina, marcando un estilo de vestir que fácilmente podía distinguirse, a pesar de que ninguna había inventado nada que no existiera ya fuera. Y si apostaron también por la moda femenina, ahí la batalla la ganó AD de calle, ya que Miró nunca acabó cuajando entre las mujeres.</p>
<p>Domínguez revolucionó con su acertada frase “<em>La arruga es bella</em>” la manera de vestir de los españoles, imponiendo el lino para liberar al traje masculino de la rigidez de antaño. AD era calidad y un cierto diseño -muy <em>armani</em>-, con un <em>retail </em>muy cuidado y una buena atención al cliente.</p>
<p>Entonces existían una mujer y un hombre <em>domínguez</em>. Eran otros tiempos, y una marca todavía se identificaba básicamente con el nombre, el logo, el producto y una buena imagen. Pero como bien especifica el artículo citado, la empresa perdió el tren, durmiéndose en los laureles. Craso error.</p>
<p>Se durmió pensando que su cuidado producto era suficiente, y dejó de conectar con su público objetivo y, sobre todo, con el relevo generacional. Le surgió competencia por ambos flancos, y la internacionalización no le sirvió de nada (fue pionera en 1985 abriendo tienda en París, y al año siguiente en Londres).</p>
<p>¿A quién <em>marca</em> hoy AD? A nadie. En su día <em>marcó</em> a una determinada clase de hombres y mujeres urbanitas, cosmopolitas y <em>blablablablabla</em> que no fueron seducidos por nada más que un buen producto, entonces conectado a la modernidad minimalista <em>made in Spain</em>. Pero en tres décadas el panorama ha cambiado mucho y estancarse es morir. AD agoniza debatiéndose entre aires de <em>vendetta</em> familiar e invasión internacional. Hace mucho que dejó de ser un referente en el mercado.</p>
<p>Y si quiso conectar con las jóvenes generaciones con su línea ‘U’, éstas prefieren comprar en otro lado, porque, si hablamos de producto, lo prefieren barato.</p>
<p>Nada de valores, nada de imaginario, nada de <em>storytelling</em>. Nada de branding. Ni siquiera en lo que más da de comer a la firma, los perfumes, gestionados por Puig. Sus anuncios televisivos son contenido vacío. Imágenes sin relato que no seducen. Otra oportunidad perdida. Y es normal: si la marca no tiene identidad, tampoco sus productos, sean chaquetas, zapatos o perfumes.</p>
<p>Una pena, porque, a pesar de todo, AD tiene las bases para tener una gran identidad de marca. Y sin necesidad de inventársela, como Ralph Lauren. ¿A qué esperan?</p>
<p>La firma es el ejemplo perfecto de una gestión familiar carente de visión y estrategia, moneda corriente entre el sector textil y moda español. Pero hablemos claro, AD tiene unas cuantas hermanas, empresas que todavía están vendiendo producto, pero que no han creado marca.</p>
<p>Y si AD ha caído, es más que probable que ellas también lo hagan -más de una ya ha tropezado con un ERE-. Y de nada servirá internacionalizarse, ese arrebato repentino que les ha entrado a todas, forzadas porque el mercado interno falla. Porque fuera la marca se valora, y mucho.</p>
<p>Adolfo y sus hermanas necesitan renovarse. Hoy, con un mercado polarizado entre el lujo y el <em>low cost</em>, las firmas intermedias no tienen futuro, a menos que no sepan reinventarse. Han abandonar la venta de producto para pasar a la venta de identidades, y de ahí a la venta de emociones.</p>
<p>El buen producto se les presupone –eso lo tienen todas, ¿no?-, por lo que la diferenciación deberá venir del mundo de los intangibles. Y nada como emocionar con un buen relato y una buena experiencia de compra, capaces de seducir y hacer pasar por caja. Fidelidad asegurada.</p>
<p>El desafío de crear marca: ¿quién se atreverá primero? ¿Adolfo o sus hermanas?</p>
<p style="text-align: right;">Inmaculada Urrea<br />
Contents Manager de Sofoco Media</p>
<p>Nota: Este artículo se publicó originalmente en <a href="http://www.modaes.es/blogs/lamodapasa/adolfo-dominguez-y-sus-hermanas.html">Modaes</a>, portal de referencia del sector de la moda, en el que Inmaculada Urrea colabora habitualmente.</p>
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		<title>BARCELONA A TRAVÉS DEL ESPEJO DE LA MODA</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Apr 2012 11:41:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Barcelona y moda son dos conceptos que, juntos, no acaban de encajar. Barcelona es una ciudad que está de moda (no hay nada más que ver el flujo de turistas), pero no es una ciudad de moda: aquí la moda sólo se la toman en serio las grandes marcas internacionales, que han colonizado la ciudad. [...]]]></description>
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<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/04/Barcelona-a-traves-del-espejo.gif"><img class="alignleft size-medium wp-image-988" title="Barcelona a traves del espejo" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/04/Barcelona-a-traves-del-espejo-300x300.gif" alt="" width="300" height="300" /></a>Barcelona y moda son dos conceptos que, juntos, no acaban de encajar. Barcelona es una ciudad que <em>está de moda</em> (no hay nada más que ver el flujo de turistas), pero no es una ciudad <em>de moda</em>: aquí la moda sólo se la toman en serio las grandes marcas internacionales, que han colonizado la ciudad.</p>
<p>En Barcelona, como en una de las aventuras de la Alicia de Lewis  Carroll, vivimos en una permanente inversión de la realidad en lo que  respecta a la moda. La ciudad rebosa de tiendas de moda, pero eso no  significa que la moda forme parte del tejido propio de la ciudad, ya que  muy pocas de estas tiendas son de cosecha propia. La ciudad tiene a  gala ser el centro de los diseñadores emergentes… que nunca acaban de  emerger. La ciudad pretende tener una pasarela internacional, cuando la  realidad es que en el panorama internacional de la moda Barcelona no  cuenta para nada como referente.</p>
<p>Y, sin embargo, hubo un tiempo en que Barcelona fue pionera de la moda española, introduciendo la alta costura de la mano de Pedro Rodríguez, afincado en la ciudad desde 1900. Por no hablar de Santa Eulalia, El Dique Flotante, Asunción Bastida o Carmen Mir. Pero hoy… ¿quién los recuerda? ¿Dónde está su legado?</p>
<p>Barcelona conserva todavía a Manuel Pertegaz, pero su <em>savoir-faire</em> se irá con él, ya que no quiere sucesor. Craso error. Aunque Pertegaz sólo pueda existir uno, la marca es lo suficientemente rica en historia  para seguir viviendo en el tiempo, y es una pena desaprovechar esa  herencia. Balenciaga tampoco planeó su sucesión y casi muere como marca: fueron necesarias casi tres décadas y un creador como Nicolas Ghesquière para recuperar el esplendor, rentabilizado gracias a los complementos y  al hecho de pertenecer a un gran holding del lujo. Porque una cosa es  cierta: la moda, hoy, es, más que nunca, una cuestión de negocio. Y si  bien pusimos una pica en Flandes con Josep Font, que en enero de 2008 desfiló en la semana de la Alta Costura de París como invitado de la Fédération Française de la Couture, el sueño se desvaneció ya el año pasado.</p>
<p>Desde el fenómeno de Tuset Street de finales de los  sesenta, Barcelona ha hecho muchas cosas respecto a la moda, es cierto,  casi todas financiadas con el erario público, pero muy pocas guiadas por  el <em>seny</em> catalán. Y, en la actualidad, vive en un permanente  espejismo: ninguna de las iniciativas (siempre de la mano de  instituciones públicas) han servido para posicionarnos en el panorama  internacional de la moda, que es lo que se pretendía.</p>
<p>Barcelona es la ciudad de España con más escuelas de diseño de moda, y  es cierto que hay talento entre los jóvenes diseñadores. Pero no basta  ser un diseñador con talento, hay que ser también un gestor con talento.  Y si no que se lo pregunten a Custo, cuyo éxito fue flor de un día y ahora está pagando las consecuencias: la marca sólo es creíble como <em>souvenir</em> de la ciudad para guiris. Está claro que no todos pueden ser émulos de Chanel o Armani, fusión de creador y gestor en una sola persona, por lo tanto es condición <em>sine qua non</em> que un diseñador sepa que ha de delegar la gestión de su empresa en un  gestor competente. El problema es que, aquí, casi siempre han hablado  lenguajes distintos.</p>
<p>Y, antes, claro, hay que tener dinero y un buen <em>business plan</em> para encarar el negocio. Algo que, todavía hoy, es la gran asignatura  pendiente de casi todos los diseñadores que sueñan con tener una marca  propia. <em>No money, no way.</em></p>
<p>The Brandery se ha convertido, efectivamente, en un <em>post fashion circus</em>,  como pretendía en su primera edición. Como no genera negocio  profesional, hagamos de ello una fiesta para el público en general, que,  además, es quién paga el evento, financiado con dinero público. El  Ayuntamiento es así de <em>generoso</em>…</p>
<p>El 080 Barcelona Fashion se ha convertido en un  despropósito tal, que se me hace dificil no ser dura con la organización  aprofesinoal, por política, del evento. Ni tienen idea de lo que es una  pasarela de moda, ni para qué sirve, ni criterio para hacer el proyecto  coherente. Mango y Desigual encantados de tener clipping gratis a cambio del sinsentido de desfilar;  la mayoría de diseñadores emergentes sin ser siquiera una empresa (y,  por lo tanto, incapaces de hacer frente a ningún pedido comercial, que,  avanzo, dudo que llegue: nunca se concretan al final, nunca hay  negocio); empresas de calcetines, jerseys, pañuelos y pijamas  desfilando… Ni en los mejores sueños de Buñuel. Y todo ello pagado con  dinero público también, esta vez gracias a la prodigalidad de la  Generalitat. Un dinero directamente tirado a la basura. Los políticos  siempre tan acertados, y con los tiempos que corren. ¿Dónde quedó el <em>seny</em> catalán?</p>
<p>La realidad de la moda en Barcelona es un autoengaño. Se engañan las  instituciones públicas, los diseñadores y los medios de comunicación.  Fabrican una realidad que sólo sirve para complacer a algunos y salir en  la foto todos. Porque de eso se trata para la gran mayoría: conseguir  desfilar una y otra vez sin que sirva más que para curarse el ego, eso  sí, a cargo de todos los contribuyentes. El mal de la moda en este país  se llama política, y mientras sea ella la que lleve las riendas, mal  parada irá la moda. Pero también es verdad que la culpa no es suya, sino  de la incultura supina que tenemos en este país.</p>
<p>Estamos a años luz de Italia, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos  o, incluso, Bélgica, que han hecho de la moda una parte importante de su  PIB y de su patrimonio cultural. Aquí no sólo desconocemos nuestro  patrimonio, sino que el negocio sólo lo genera Inditex, Mango, Desigual,  algunas marcas de calzado y poco más. Ésa es la realidad del mercado,  que es quien siempre manda en esto de la moda. Y el mercado dice que al  año cada vez gastamos menos en moda: menos de 500 euros al año. Un  capital que da para mucho en Zara &amp; Co. y muy poco en otros lados.</p>
<p>Aquí siempre viviendo al otro lado del espejo… Lo de Alicia fue una  aventura, pero lo de Barcelona es toda una historia que, de momento, no  tiene punto final.</p>
<p style="text-align: right;">Inmaculada Urrea<br />
Contents Manager de Sofoco Media</p>
<p>Nota: Este artículo se publicó originalmente en <a href="http://www.modaes.es/blogs/lamodapasa/barcelona-a-traves-del-espejo-de-la-moda.html">Modaes</a>, portal de referencia del sector de la moda, en el que Inmaculada Urrea colabora habitualmente.</p>
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		<title>MARCANDO POR GOLEADA: LO QUE LAS MARCAS HAN DE APRENDER DEL BALOMPIÉ</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 10:48:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El mundo está cambiando. Vamos hacia un cambio de modelo de sociedad, y también de consumo. No es difícil comprobarlo. El low cost llegó para quedarse y el lujo permanece. Y van a seguir conviviendo y contaminándose, porque se necesitan mutuamente. Los polos opuestos se atraen. El primero necesita de vez en cuando vestirse de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/01/Marcando-por-goleada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-982" title="Marcando por goleada" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/01/Marcando-por-goleada-300x273.jpg" alt="" width="300" height="273" /></a>El mundo está cambiando. Vamos hacia un cambio de modelo de sociedad, y también de consumo. No es difícil comprobarlo. El <em>low cost</em> llegó para quedarse y el lujo permanece. Y van a seguir conviviendo y  contaminándose, porque se necesitan mutuamente. Los polos opuestos se  atraen.</p>
<p>El primero necesita de vez en cuando vestirse de la ostentación del  segundo, y el lujo necesita el dinero de los compradores excursionistas  para sobrevivir. Y así comprenderemos el éxito de las colaboraciones de  H&amp;M con grandes marcas, y la pasión por gafas, perfumes, cosmética,  bolsos, zapatos y licencias en general de un muy amplio sector del  público.</p>
<p>El <em>low cost</em> vende producto barnizado de moda, aquí y ahora. El lujo vende otra cosa: <em>heritage</em>, <em>savoir-faire</em>, una historia, un relato, en fin, un intangible que justifica más allá de lo razonable, el disparate del precio.</p>
<p>Así que las marcas intermedias lo tienen francamente mal, porque no  son ni una cosa, ni otra. Y eso ya no vale. De hecho, nunca ha valido. Y  si no aprenden a <em>marcar</em><sup>*</sup><em> </em>a su público, su público las obviará sin miramientos.</p>
<p>Esta crisis que nos afecta va mucho más allá de la simple crisis  económica, que no es más que la punta del iceberg. Es una crisis de  valores que afecta al mundo occidental. Es la crisis del modelo de  consumo en el que hemos vivido desde después de la II Guerra Mundial.</p>
<p>Todos los pilares que regían las vidas de las personas se han ido  derrumbando uno por uno: religión, trabajo, familia, política. La  religión fundamentaba antaño la vida de la inmensa mayoría, hoy no; el  trabajo era para toda la vida, hoy ya hay generaciones que no saben lo  que es eso; la familia nuclear era el patrón social, hoy los patrones  son también otros; la filiación política era sagrada, hoy es una  desafección tras otra.</p>
<p>Con este panorama, las personas se han quedado huérfanas de  directrices, ya que estos cuatro pilares se fundamentaban en unos  determinados valores que servían de guía en la vida. Porque los humanos  necesitamos patrones de conducta: no olvidemos que pertenecemos a una  especie animal. Y no precisamente demasiado racional, por mucho que el  etnocentrismo nos pueda.</p>
<p>Pero hay algunas personas que tienen más suerte que otras: son las  amantes de un deporte llamado balompié, también conocido como fútbol.  Ellas tienen un quinto pilar que las guía: su equipo. Y eso sí que es  intocable. Como me dijo mi <em>tuiteramiga</em> @gratistotal: “<em>Puedes cambiar de ciudad, de trabajo, de pareja, de ideología, pero ¡jamás de tus colores futboleros!</em>” Y parece ser que razón no le falta.</p>
<p>Yo no soy practicante futbolera. El fútbol sólo me interesa como  fenómeno sociológico. Y por esa parte me tiene completamente subyugada.  Porque tiene un poder enorme, y porque… hoy los grandes equipos son…  grandes marcas. Y es aquí donde quería llegar: hay lecciones que muchas  marcas deben aprender del balompié. Pero muchas, sobre todo en la moda y  en España.</p>
<p>Convertido en un fenómeno global, el fútbol afecta a todos, niños y  mayores, mujeres y hombres. Por si fuera poco, escapa a la crisis. Los  estadios siguen llenándose y el merchandising de ciertos equipos ha  arrasado, como suele, en las fechas navideñas. Y sin necesidad de  adelantar las rebajas.</p>
<p>Curiosa por saber con qué palabras definirían las personas lo que les  une a sus equipos, decidí llevar a cabo una pequeña encuesta vía redes  sociales. Todas remitían tan sólo a dos conceptos: emoción e identidad,  apelando directamente a los sentimientos. Palabras como orgullo,  incondicionalidad, comunión, pasión, compromiso, amor, ilusión, fueron  algunas de las que se utilizaron para definir el vínculo con los  equipos.</p>
<p>Evidentemente, estos conceptos van ligados a determinados valores con  los que se identifican los clubs. No es lo mismo ser del Barça que del  Real Madrid, ni del Español, ni del Atletic, ni del Betis o del Sevilla,  ni del Bilbao… la lista podría seguir a nivel nacional, pero también  internacional: no es lo mismo ser del Manchester United que del Chelsea,  ni del Milan o de la Juventus, ni del Inter, ni del Boca o del River.  La prueba de que “<em>el fútbol levanta pasiones</em>” se refrenda cada  partido viendo los actos de sus seguidores, especialmente cuando gana su  equipo. Y todo intento de comprensión cartesiana del fenómeno es  insuficiente para explicarlo, puesto que escapa a la razón.</p>
<p>El truco es muy simple y ancestral: todos los equipos, además de unos  valores, necesitan tener un enemigo. Demonizar al otro siempre  funciona. Reafirmar una identidad gracias a su contrario refuerza los  vínculos con la comunidad. Y la comunidad futbolera es devota de por  vida.</p>
<p>¿Y qué decir del equipo que se ha calificado como el mejor del mundo? El Fútbol Club Barcelona, cuyo eslogan es “<em>Més que un club</em>”.  Una declaración de intenciones bien clara. Una marca poderosa. Una  afición fiel hasta la médula. Unos colores que emocionan. Unos valores  que unen.</p>
<p>Vaya, vaya, vaya… Emoción, identidad, apelación a los sentimientos,  demonización del otro, comunidad… ¡si estamos ante la gestión de  intangibles! Algo que el balompié no hace nada mal. ¿Se imaginan lo que  sería para una marca de consumo tener el poder del Barça, por ejemplo?  Pues haberlas, haylas. Coca-Cola, Apple, McDonalds… ¿Y en la moda? Dior,  Ralph Lauren, Nike&#8230; Marcas con una historia, que nos emocionan y nos  unen, y que han hecho de la coherencia el eje de su branding, centrado  en la gestión de intangibles.</p>
<p>Señores de las marcas de moda de este país, por favor, aprendan del balompié y apliquen <em>el cuento</em>. Sean <em>más que una marca</em>. Les será rentable.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Definición de marca de Marie-Claude Sicard, consultora internacional experta en Identidad de Marca: “<em>Una marca es una huella. Sin huella no hay marca, sin marca no hay huella.</em>”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Inmaculada Urrea<br />
Contents Manager de Sofoco Media</p>
<p>Nota: Este artículo se publicó originalmente en <a href="http://www.modaes.es/blogs/lamodapasa/marcando-por-goleada-lo-que-las-marcas-han-de-aprender-del-balompie.html">Modaes</a>, portal de referencia del sector de la moda, en el que Inmaculada Urrea colabora habitualmente.</p>
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		<title>CATERINA DE MEDICI</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 11:06:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mujer refinada, gran mecenas y controvertida estadista, reina de Francia y madre de 3 reyes, fue la introductora en Francia de los perfumes, cuando todavía Florencia era la capital europea del perfume; y precursora de la cuisine française. Nacida en Florencia el 13/4/1519, hija de Lorenzo II de Medici y sobrina del papa Clemente VII, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/01/CMedici2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-974" title="CMedici2" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2012/01/CMedici2-209x300.jpg" alt="" width="209" height="300" /></a>Mujer refinada, gran mecenas y controvertida estadista, reina de Francia y madre de 3 reyes, fue la introductora en Francia de los perfumes, cuando todavía Florencia era la capital europea del perfume; y precursora de la <em>cuisine française</em>.</p>
<p>Nacida en Florencia el 13/4/1519, hija de Lorenzo II de Medici y sobrina del papa Clemente VII, en 1533 se casó con el futuro rey de Francia, Enrique II, con quien tuvo 10 hijos. Camino de París, donde iba a reunirse con su futuro esposo, Caterina hizo que se perfumara con profusión parte de su séquito. Entre las personas que la acompañaron se encontraban Renato Bianco -que cambiaría su nombre por el de René le Florentin-, su perfumista y también experto en venenos, y Cosmo Ruggiero, su astrónomo y alquimista, encargados de elaborar los cosméticos para su uso personal.</p>
<p>Con Caterina llegaron a la corte francesa cremas, pomadas y los intensos perfumes italianos, que ella hacía guardar en pomaderas o pequeños frascos, naciendo así una floreciente industria. Se dice que su esencia preferida era el Agua de la Reina, nombre que el italiano Giovanni Paolo Feminis cambió por Agua de Colonia, al trasladarse en 1725 a dicha ciudad e iniciar allí su fabricación.</p>
<p>La reina también puso de moda el uso de guantes perfumados, de tradición florentina, y una leyenda negra afirma que los utilizaba perfumados con veneno como regalo para desembarazarse de las personas que caían en desgracia. Estos guantes se confeccionaban en Grasse, en la Provenza francesa, que contaba con una industria del trabajo de la piel, y que se reveló ideal como centro de producción de perfumes, debido a sus condiciones naturales.</p>
<p>Es así como se puso al primera piedra de la que, el el siglo XVII, fue llamada &#8220;la ciudad de los perfumes&#8221;, cuando Francia tomó el relevo de Italia en el liderazgo de la perfumería.</p>
<p>Mujer avanzada, Caterina usaba culotte -calzones- para montar a caballo, ya que montaba ‘a la amazona’, es decir, a horcajadas como los hombres y no de lado, como se esperaba de las damas.</p>
<p>Exigente e insatisfecha con la cocina de la corte francesa, muy grosera para su gusto, Caterina hizo venir cocineros toscanos, fundando así la que más tarde sería etiquetada como refinada cocina francesa. Además, creó la división en la cocina entre comidas saladas y dulces, y, como tampoco le gustaba la costumbre de comer con las manos, introdujo el uso del tenedor de 3 puntas en las mesas francesas, llegado a Venecia desde Costantinopla</p>
<p>Murió en el castillo de Blois el 5/1/1589 a causa de una pulmonía, poco después de haber dictado su testamento.</p>
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		<title>SNEAKERS</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 10:02:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Componentes de la trilogía deportiva más universal junto con la camiseta y el chándal, las zapatillas deportivas o sneakers (así llamadas por el sigilo de sus pasos), tienen unos orígenes históricos que se remontan al siglo XIX, con el auge de la Revolución Industrial. Si hoy hay un artículo dentro del deporte que pueda considerarse [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2011/12/Sneakers.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-971" title="Sneakers" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2011/12/Sneakers-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Componentes de la trilogía deportiva más universal junto con la camiseta y el chándal, las zapatillas deportivas o sneakers (así llamadas por el sigilo de sus pasos), tienen unos orígenes históricos que se remontan al siglo XIX, con el auge de la Revolución Industrial.</p>
<p>Si hoy hay un artículo dentro del deporte que pueda considerarse un fetiche marquista, es, sin duda, el calzado deportivo. Las zapatillas deportivas se han convertido en el calzado más universal, objetos de moda y de culto por parte de millones de niños, jóvenes y no tan jóvenes en todo el mundo.</p>
<p>Como mínimo, todos tienen un par de ellas. Eso sin contar que hay ya más de una generación que ha crecido sin utilizar zapatos, y sigue calzada con deportivas.</p>
<p>Esto supone un negocio espectacular, y todavía más a los precios que están (entre 60 y 190 € aproximadamente los modelos más comunes de una marca reconocida). Desde las ediciones limitadas a las reediciones de modelos raros, el fetichismo por las sneakers se ha convertido en una de las características del siglo XXI, a precio de oro.</p>
<p>El calzado deportivo nació hacia 1860, cuando -gracias al accidental descubrimiento de Charles Goodyear, en 1839, de la vulcanización del caucho- unas suelas de goma pudieron unirse definitivamente a la parte superior de unos zapatos de lona de cordones.</p>
<p>El primer producto deportivo nacería en 1895, cuando el atleta inglés Joseph William Foster ideó un modelo de zapatilla con la suela claveteada, la <em>Spike of Fire</em>, que después empezó a producir. Debido al éxito de este calzado, los atletas de elite empezaron a encargarle sus <em>Fosters</em>. Más tarde, en 1958 dos de sus nietos, Joseph y Jeffrey Foster, fundarían Reebok.</p>
<p>En 1917 aparecieron las <em>All Star</em> de Converse (desde 1908, fundada por Marquis M. Converse), unas zapatillas de media caña, que durante mucho tiempo fue las zapatillas más populares en EE.UU. para jugar al baloncesto.</p>
<p>En Alemania y en 1920 los hermanos Adolf y Rudolf Dassler empezaron a fabricar zapatillas de atletismo, pero no fue hasta 1948 cuando fundaron Adidas. Ese mismo año, por una discusión familiar, Rudolf se separó y fundó Puma, dando lugar a una encarnizada competencia.</p>
<p>Durante los años Cincuenta, las zapatillas de deporte fueron adoptadas como distintivo por los adolescentes, ya que eran asequibles y fáciles de obtener. Fue James Dean quien las convirtió oficialmente en símbolo de rebeldía desde el plató de <em>Rebelde sin causa</em>. Y el rock’n roll las convertiría en perfectas para sus acrobáticas piruetas.</p>
<p>En 1964 Phil Knight, joven universitario y atleta, y Bill Bowerman, entrenador de la Universidad de Oregon y del Equipo Olímpico USA, crearon BRS (Blue Ribbon Sports), una empresa dedicada a comercializar zapatillas japonesas de competición, cómodas, ligeras y baratas. Dado el éxito que obtuvieron, empezaron a diseñarlas ellos mismos, y luego las enviaban a Japón para su confección. Así nació, en 1971, Nike.</p>
<p>En esa década, Ramones, la banda punk americana, invadiría el mundo con su estética <em>trash</em> con zapatillas deportivas, mientras que en los Ochenta saldrían a la calle con las bandas de <em>hip-hop</em>. Fue entonces cuando las zapatillas deportivas empezaron a salir a la calle fuera de su natural contexto deportivo, convirtiéndose en una moda imparable.</p>
<p>Por otro, la huelga de transporte de Nueva York de la primavera de 1980 obligó, durante 11 días, a hombres y mujeres a ir andando hasta el trabajo calzados con zapatillas deportivas, comprobando, de paso, que eran un excelente calzado urbano.</p>
<p>Si hasta entonces el concepto zapatilla deportiva había estado más relacionado con el género masculino, gracias a la moda del aeróbic, actividad deportiva muy practicada por mujeres, Reebok fue la primera marca en pensar en ellas, creando la <em>Freestyle</em>, la primera zapatilla atlética diseñada específicamente para el pie femenino.</p>
<p>En los Noventa el grunge renovó el interés por las sneakers entre los más jóvenes, al tiempo que se empezaron a generalizar en las ciudades los denominados deportes extremos, como el skate (nacido en California a principios de los Sesenta como surf terrestre), convertido hoy en toda una cultura urbana, con formas de vestir propias y una devoción especial por las zapatillas deportivas, cuyo promedio de vida está en unos 4 meses.</p>
<p>Ya en el siglo XXI, el calzado deportivo es el preferido por los grupos de Britpop, que han hecho de ellas su calzado oficial, a la par signo de rebeldía y comodidad.</p>
<p>Nacidas del deporte, iniciador de muchas modas, las sneakers han sido y siguen siendo elementos fundamentales del sportswear y del casual, respondiendo a su misma necesidad de comodidad a la hora de vestir, enfatizando la expresión personal.</p>
<p>Dime qué sneakers calzas, y te diré quién eres…</p>
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		<title>MARLENE DIETRICH</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Dec 2011 12:02:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[27/12/1901 – Nace en Berlín la actriz Marlene Dietrich, icono del glamour que reivindicó el pantalón como prenda femenina. Si ha habido un mito del Séptimo Arte, adorado y venerado por su fascinante carisma, éste ha sido Marlene Dietrich, de quién Cocteau dijo que “su nombre empieza como una caricia y acaba como un latigazo.” [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2011/12/MDietrich.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-966" title="MDietrich" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2011/12/MDietrich-251x300.jpg" alt="" width="251" height="300" /></a>27/12/1901 – Nace en Berlín la actriz Marlene Dietrich, icono del glamour que reivindicó el pantalón como prenda femenina.</p>
<p>Si ha habido un mito del Séptimo Arte, adorado y venerado por su fascinante carisma, éste ha sido Marlene Dietrich, de quién Cocteau dijo que “<em>su nombre empieza como una caricia y acaba como un latigazo</em>.”</p>
<p>Actriz y cantante, se reveló al mundo como seductora <em>femme fatale</em> de la mano del director Josef von Sternberg en <em>Der Blaue Engel</em> (1929), la primera película sonora del cine europeo, como Lola-Lola, germánica rubicunda que distaba mucho de la sofisticada Dietrich que estaba por llegar.</p>
<p>Fue Sternberg quién la inventaría para el cine, creando el mito de la diva fría e inaccesible encarnación de la elegancia y el glamour de toda una época, junto con los espectaculares vestuarios de Travis Banton para la Paramount, como el inolvidable el vestido de 1 000  metros de plumas negras en <em>Shangai Express</em> (1932).</p>
<p>Su delgada silueta -conseguida a base de régimen ya en EE.UU.- marcaría la década de los Treinta, y su imagen de diva la ligaría para siempre a la esclavitud de su apariencia. Ella misma lo reconoció: “<em>Me visto por imagen. No para mi, no para el público, no por la moda, no para los hombres</em>”, y su propia hija la acusó de “<em>vivir para, por y dentro de la imagen que se proyectaba en el espejo</em>”.</p>
<p>El mito Dietrich fue un producto de marketing astutamente elaborado. En palabras de Terenci Moix: “<em>En el hacer de la artificiosidad un estilo, nadie la ha igualado</em>”, haciendo del glamour su imagen de marca y de sus interminables piernas un verdadero mito erótico. Tanto es así que fue poseedora del título de ‘las piernas perfectas’, asegurándolas por un millón de dólares.</p>
<p>Como icono de la moda, popularizó un estilo andrógino, basado en el uso trajes masculinos en la pantalla y fuera de ella. Fue en Morocco (1930) cuando se vistió en pantalla por primera vez de hombre, sentando a la vez las bases de una cierta ambigüedad sexual.</p>
<p>Y es esta rebeldía del pantalón llevado por una mujer lo que la ha convertido en musa inspiradora de creadores de la talla de Saint Laurent y Armani. Una seducción ligada a un cierto rigor, a una cierta funcionalidad, pero también, cómo no, a un cierto misterio.</p>
<p>Marlene Dietrich murió el 6/5/1992 en París, retirada prácticamente de la vida pública desde 1974, cuando se rompió una pierna en el escenario, evitando a toda costa que el mundo viera el crepúsculo de su imagen.</p>
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		<title>CHANEL Nº19</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 16:15:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[24/12/1970 – Lanzamiento del Chanel Nº19, último de los perfumes encargado por Coco, y obra del reputado perfumista Henry Robert, clasificado dentro de la familia de los florales verdes. Chanel había querido bautizar el perfume con el nombre de Coco, del título de la comedia musical basada en su vida, estrenada en Broadway el año [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2011/12/Chanel19.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-962" title="Chanel19" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2011/12/Chanel19-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>24/12/1970 – Lanzamiento del Chanel Nº19, último de los perfumes encargado por Coco, y obra del reputado perfumista Henry Robert, clasificado dentro de la familia de los florales verdes.</p>
<p>Chanel había querido bautizar el perfume con el nombre de Coco, del título de la comedia musical basada en su vida, estrenada en Broadway el año anterior, y protagonizada por Katharine Hepburn; pero finalmente se impuso el número 19, el día de su cumpleaños.</p>
<p>Tanto Parfums Chanel, la empresa de los hermanos Wertheimer, como los distribuidores no veían con buenos ojos un nuevo perfume que entorpecería las ventas del ya consagrado Nº5, pero Coco insistió y el tiempo le dio la razón: la venta del Nº5 siguió aumentando, mientras que el Nº19 encontró su público entre una clientela más joven.</p>
<p>Respecto a este perfume hay una anécdota muy divertida que narra Pierre Galante en su biografía sobre Chanel: <em>&#8220;(&#8230;) Imagínese que a causa de él un hombre me paró en la calle. Saliendo del Ritz sentí una mano posarse en mi espalda, al girarme vi una cara desconocida. Iba a reprender ásperamente al extraño cuando me dijo, con acento americano: &#8220;Perdón, estoy con dos amigas que desean saber cuál es su perfume.&#8221; (&#8230;) Hacer que un hombre te pare por la calle, a mi edad, no está mal, ¿verdad?&#8221; </em>Chanel tenía 87 años, y moriría tan sólo unas semanas más tarde.</p>
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		<title>SUZY MENKES</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 11:21:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofoco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[24/12/1943 – Nace en Inglaterra Suzy Menkes, la idiscutible referencia en periodismo de moda con criterio y contenido, desde 1988 en el IHT. Suzy Peta Menkes es la editora de moda del IHT desde 1988 y está considerada como la periodista más importante del mundo de la moda. Escribe cada año alrededor de 300 mil [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2011/12/SMenkes1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-958" title="SMenkes" src="http://sofocomedia.com/blog/wp-content/uploads/2011/12/SMenkes1.jpg" alt="" width="200" height="264" /></a>24/12/1943 – Nace en Inglaterra Suzy Menkes, la idiscutible referencia en periodismo de moda con criterio y contenido, desde 1988 en el <em>IHT</em>.</p>
<p>Suzy Peta Menkes es la editora de moda del <em>IHT</em> desde 1988 y está considerada como la periodista más importante del mundo de la moda. Escribe cada año alrededor de 300 mil palabras para su periódico y asiste a una media de 600 desfiles al año. No delega porque <em>&#8220;el mundo de la moda es un sistema global, y tú no puedes seguirlo, a no ser que lo veas todo.&#8221;</em></p>
<p>Inglesa de nacimiento y residente en París, ha hecho las crónicas de los cambios surgidos en la moda contemporánea de las últimas décadas. Como periodista de moda Suzy Menkes dice vivir &#8220;<em>para esos momentos en los que tienes la sensación que después del desfile, nada seguirá siendo lo mismo</em>.”</p>
<p>Sus artículos son leídos por todo el mundo de la moda (durante las colecciones se empieza el día con la frase <em>&#8220;¿Has leído a Suzy?&#8221;</em>) y por el público en general. Su opinión es la más importante, pudiendo encantar, consagrar, exasperar o disgustar, pero, en todos los casos, es imprescindible. <em>&#8220;Ella pone siempre el dedo en la llaga </em>-dice Karl Lagerfeld-. <em>Tiene un criterio, ya que sigue la casi totalidad de las colecciones, además de conocer bien la historia y la técnica de la moda mejor que nadie.&#8221;</em></p>
<p>Menkes explica no sólo la ropa, sino también el ambiente de los desfiles, las <em>celebrities</em> del <em>front row</em>, las modelos que desfilan, o las excentricidades de los diseñadores, ofreciendo a sus lectores instantáneas verbales del mundo de la moda, escritas en un vocabulario claro y escueto.</p>
<p>Apodada <em>la Papisa</em> o <em>samurai Suzy</em>, ningún desfile empieza hasta que ella se sienta: <em>&#8220;¿Ha llegado Suzy?&#8221;</em>, se preguntan en el <em>backstage</em> antes de cada desfile. Como es judía, algunos diseñadores no hacen desfiles en el día del Yom Kippur (durante los desfiles de octubre), porque saben que ese día no asiste a ninguno.</p>
<p>Suzy Menkes es francófila y no lo esconde. Opina que el centro de la moda sigue siendo París, y que todo lo que pasa en el mundo de la moda, pasa por ahí, y a veces es criticada por la debilidad que siente por los creadores que trabajan o se muestran en esa ciudad, a lo que replica que, simplemente, París hace mejores a los diseñadores: <em>&#8220;Todo joven diseñador debe ir a París en algún punto de su carrera: París te saca punta.&#8221;</em></p>
<p>Por eso los diseñadores que desfilan en Nueva York no la atraen de la misma manera: <em>&#8220;Nueva York es una ciudad vibrante, pero eso nunca se refleja en las colecciones americanas ya que, la mayoría de las marcas, no tienen un diseñador detrás, sino un gran equipo de gestión. Además, antes la Olimpus era como un sorbete después de una deliciosa comida en Europa; ahora parece totalmente mediocre al abrir la temporada de desfiles. En mi mundo, París va a seguir siempre siendo la capital.&#8221;</em></p>
<p>Su historia de amor con la moda y París empezó cuando, antes de ir a la universidad, pasó un año sabático estudiando en la escuela de la Chambre Syndicale, donde aprendió todo lo referente a la técnica de la moda. Fue entonces cuando asistió a su primer desfile, el de Nina Ricci, del que recordaría: <em>&#8220;Simplemente, me encantó.&#8221;</em></p>
<p>Cuando más tarde volvió a París como estudiante universitaria, se colaba a las 5am en los lugares donde tendrían lugar los desfiles al día siguiente, y se esperaba hasta que todo el mundo estuviera en sus asientos, par salir y formar parte del público.</p>
<p>Después estudió Historia y Literatura inglesa en Cambridge gracias a una beca. Fue la primera redactora jefe del periódico de la universidad. En esa época llevaba minifalda y botas blancas de Courrèges. <em>&#8220;En realidad eran de saldo, pero nunca se lo dije a nadie&#8221;</em>, confesó más tarde.</p>
<p>Al salir de la universidad entró como periodista de moda en el <em>Times</em> de Londres, donde conoció a su marido, David Spanier, que era reportero diplomático, casándose en 1969 y teniendo 3 hijos. En 1978 se convirtió en editora de moda del periódico, justo cuando empezaba el auge de Milán, <em>&#8220;con el auge de Armani, Versace y Gigli. También fue el momento en que los japoneses llegaron a París, y cuando Lacroix llegó con sus frufrús, mientras Calvin Klein y Helmut Lang empezaron con el minimalismo y Ralph Lauren empezó a crear lifestyle.&#8221;</em></p>
<p>En 1988 el <em>Internacional Herald Tribune</em> (el primer periódico diario internacional, con sede en París) la contrató como redactora de moda, sucediendo a Hebe Dorsey. Menkes, que no jugaba a ser una gran dama, y no era alta ni especialmente atractiva, necesitaba inventarse un personaje que fuera de acuerdo con su nuevo estatus. Su solución fue el corte de pelo, una melena corta culminada por un tupé, que la ha transformado en un icono, con un estilo personal a las antípodas del de la <em>fashionista</em> Anna Wintour.</p>
<p>Apasionada por la moda, como periodista es de un gran rigor intelectual, utilizando descripciones muy gráficas de la ropa, acompañadas de sus juicios al respecto, con ocasionales y devastadoras críticas, a veces de un sutil humor <em>british</em>.</p>
<p>Oscar de la Renta ha dicho de ella: <em>&#8220;Me he puesto realmente furioso con lo que ella ha escrito, como no me he puesto nunca con nadie, y, así como muchas veces tengo la sensación de que se pasa con sus juicios sobre mis colecciones, hiriendo muy profundamente mis sentimientos, al final he de admitir que sus conocimientos son abrumadores. Porque ella no basa sus críticas en lo que le gusta, al contrario de sus colegas, que nunca separan sus gustos de su trabajo.&#8221;</em></p>
<p>Siempre en primera fila, sentada con su ordenador barato (siempre intenta ahorrarle dinero al <em>IHT</em>, consciente de que lo que escribe no reporta beneficios al periódico) en las rodillas, escribe mientras mira los desfiles, haciendo una crónica de cada uno de ellos. Si la música está demasiado alta o es demasiado agresiva se pone un par de tapones para los oídos. También escribe sobre el capó de su taxi o dentro, si hace frío, enviando sus artículos, una vez seleccionados los desfiles más interesantes.</p>
<p>En las pocas pausas que hay entre desfiles, mientras sus colegas de profesión se van a comer o de compras, ella aprovecha para visitar los <em>showrooms</em> de los diseñadores menos conocidos. Menkes, famosa por su proverbial olfato, busca y sigue a los nuevos diseñadores,  muchas veces recién salidos de la escuela, con la esperanza de poder descubrir nuevas propuestas.</p>
<p>Para algunos diseñadores es como una madre exigente y orgullosa, que quiere que triunfen y se lo toma personalmente cuando se decepciona. Alber Elbaz, D.A. de Lanvin, después del desfile nunca duerme hasta que sale la edición del <em>IHT </em>a las 6am, para leer su crítica.</p>
<p>En febrero de 2001 calificó la colección de Nicholas Ghesquière para Balenciaga como <em>&#8220;totalmente original&#8221;</em>, lo que fue el inicio de su éxito, saturando de ventas a Balenciaga. Excluida del desfile parisino de un diseñador muy susceptible, Menkes lució una identificación con la frase <em>&#8220;No comment&#8221;</em>.</p>
<p>El 12/10/2001 Suzy Menkes fue excluida de todos los desfiles de LVMH por haber criticado el desfile PV 2002 de Galliano para Dior del día anterior. La decisión se la comunicó el propio Bernard Arnault en persona. Se sentaba así un peligroso precedente, ya que el LVMH paga la publicidad de unas 80 marcas de lujo. La exclusión duró apenas 48h. <em>&#8220;Suzy siempre ha sido una buena amiga&#8221;</em>, declaró entonces Arnault; mientras que Menkes lo zanjó así: <em>&#8220;Esto es el mundo de la moda: a la gente le gusta hacer dramas de todo.&#8221;</em></p>
<p>Para rebatir elegantemente sus críticas, algunos diseñadores compran páginas de publicidad del <em>IHT</em>, como cuando Suzy Menkes decretó el final de las <em>top model</em>, criticando a Valentino por seguirlas escogiendo en su artículo <em>Craft is in the Details: Artistry is In, Supermodels are Out</em> (24/1/1995). El diseñador compró una página de publicidad, donde publicó una foto de Claudia Schiffer, Nadya Auermann y Elle McPherson, que rezaba: <em>&#8220;Suzy, te has equivocado de pleno. Love, Valentino &amp; top models&#8221;.</em> O cuando decretó hace algunos años que el clásico 2/55 estaba acabado, Chanel pagó otra página para rebatirla.</p>
<p>En 2002 Suzy Menkes arremetió contra la mismísima Anna Wintour, quien había presionado para que, en los desfiles de marzo, las grandes marcas se concentraran en los 5 primeros días. Menkes consideraba que el programa de esa semana -&#8221;inhumano e inaceptable&#8221;- se está convirtiendo en una cruel maratón, en la que los grupos del lujo internacionales ahogan a los jóvenes talentos. <em>&#8220;En un día pueden haber programados 13 desfiles, lo que significa trabajar 14h al día sin tener tiempo de escribir un artículo&#8221;</em>, escribió a Didier Grumbach, presidente de la Chambre Syndicale.</p>
<p>Menkes es admirada y respetada por su libertad e incorruptibilidad. Su mesa de trabajo está cubierta por centenares de invitaciones para todos los desfiles, y su despacho está lleno de infinidad de bolsas de regalos de los diseñadores, esperando ser devueltas con una nota que dice: <em>&#8220;Fui educada para creer que una mujer nunca debe aceptar nada, excepto flores y bombones&#8221;</em>. Si se trata de ropa, la regala al American Hospital de París. Suzy Menkes nunca acepta regalos, y, al contrario de muchos periodistas de moda, no acostumbra a llevar ropa de los diseñadores sobre los que escribe, porque <em>&#8220;no se los puede permitir&#8221;</em>.</p>
<p>Su gran debilidad en la moda es la <em>couture</em>, porque es la que sigue preservando la relación entre moda y arte, y porque es ahí donde los diseñadores pueden aportar conceptos y cambios que hagan avanzar la moda.</p>
<p>Paralelamente a su actividad en la moda, colabora mensualmente en el <em>New York Times</em> y, esporádicamente, en el <em>Vogue USA</em>, además de ser autora de varios libros consagrados a la moda y la familia real inglesa: <em>The Royal Jewels</em> (1985), <em>The Windsor Style</em> (1987), <em>Queen and Country</em> (1992), <em>Dolls for the Princesses: The Story of France and Marianne</em> (2002).</p>
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